Un corazón del tamaño de una casa: Serbia alcanza la final del Mundial U17 tras una emocionante victoria sobre Turquía
En una tensa semifinal que evocó recuerdos del choque del Mundial de 2010, la selección sub-17 de Serbia mantuvo la calma para derrotar a Turquía 76-71 en Estambul, con Nikola Kusturica anotando 25 puntos y Matija Lukić liderando un decisivo tramo final.
Estambul, Turquía – 5 de julio de 2026: El antiguo Abdi İpekçi Arena, ahora sede del Anadolu Efes, estaba casi lleno para la semifinal del Mundial Sub-17. El ambiente era eléctrico, con la apasionada afición local animando a un talentoso equipo turco liderado por Ömer Kutlay, hijo de la antigua estrella turca İbrahim Kutlay. Serbia, sin embargo, no se amedrentó. Aceptó el desafío y ofreció una actuación que se recordará durante años.
Las Jóvenes Águilas, la selección sub-17 de Serbia, se aseguraron un puesto en la final con una trabajada victoria por 76-71 sobre Turquía. El triunfo se logró en un partido que guardaba un asombroso parecido con la semifinal del Mundial de la FIBA de 2010 entre las selecciones absolutas de ambos países, un partido que terminó con desilusión para Serbia. Esta vez, sin embargo, el resultado fue diferente. Los jóvenes serbios saldaron una vieja deuda y demostraron que poseen el corazón, la compostura y la inteligencia baloncestística necesarias para triunfar al más alto nivel.
Nikola Kusturica volvió a ser el referente ofensivo del equipo, terminando como máximo anotador serbio con 25 puntos. Su actuación fue complementada por Matija Lukić, que añadió 20 puntos y protagonizó un decisivo tramo final. Ognjen Simjanovski contribuyó con 10 puntos, varios de ellos en momentos clave. La victoria fue un esfuerzo colectivo, con contribuciones de todo el equipo.
El partido comenzó a un ritmo frenético. Turquía se adelantó primero, pero Serbia respondió gracias a Kusturica y Lukić, que combinaron para 13 puntos en el primer cuarto, borrando el déficit y dando la ventaja a los visitantes tras el primer período. El segundo cuarto contó con un excelente tramo de Miličić, hijo del famoso pívot serbio, que aportó dureza y energía. Serbia se fue al descanso con una ventaja de ocho puntos, a pesar de no haber anotado ningún triple en la primera mitad.
Simjanovski cambió eso rápidamente tras el descanso, anotando el primer triple de Serbia y marcando el tono de un excelente tercer cuarto. Aunque Ömer Kutlay mantuvo a Turquía cerca, Serbia controló el partido gracias a su energía en ambas canastas. Lukić anotó otro triple, y Kusturica y Stepanović ampliaron la ventaja a 13 puntos. Sin embargo, las Jóvenes Águilas parecieron relajarse ligeramente, permitiendo que Beşir impulsara la remontada turca y obligando al entrenador Stevan Mijović a pedir un tiempo muerto. No logró frenar el ímpetu, ya que Kutlay tomó el mando y condujo a los anfitriones de vuelta al partido.
Animada por su afición, Turquía acabó remontando el déficit, dejando a Serbia por detrás. Parecía que las Jóvenes Águilas se estaban quedando sin fuelle, hasta que Kusturica encendió al equipo con un mate estruendoso que devolvió la confianza. Lukić anotó entonces un triple, seguido inmediatamente de otro, devolviendo a Serbia al frente. Turquía se mantuvo a distancia de tiro, sin rendirse. Pero cuando Serbia necesitaba un héroe una vez más, Simjanovski anotó otro triple decisivo que sentenció la victoria.
La victoria envía a Serbia a la final del Campeonato del Mundo, donde se enfrentarán a Estados Unidos por la medalla de oro. Es un logro notable para una generación que muchos consideran una de las más brillantes de Serbia en los últimos años. El equipo del entrenador Stevan Mijović ha mostrado un carácter tremendo durante todo el torneo, y su actuación en Estambul no ha hecho sino reforzar esa reputación.
La final contra Estados Unidos será un desafío formidable, pero Serbia ya ha demostrado que puede manejar la presión y dar la talla cuando más importa. Para este grupo de jóvenes jugadores, el cielo es verdaderamente el límite.
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