Un thriller montenegrino acaba de estrenarse en Pula. Y esto es lo que importa.
The Black Trumpet de Bojan Stijović, rodada íntegramente en la remota región de Grahovo, forma parte de un resurgimiento silencioso del cine montenegrino.
PULA — El 73º Festival de Cine de Pula nunca ha sido un lugar para cine educado y amable con los festivales. Es un festival antiguo, fundado en 1954, y carga con el peso de una región que solía compartir país. El público aquí no necesita traductor; ya conocen los silencios entre líneas.
The Black Trumpet de Bojan Stijović encaja perfectamente en ese espacio. El thriller, que ya se había estrenado en Biskek, Kirguistán, hizo su debut europeo en Pula. Sigue a Maksim Grahovac, un escritor de éxito que regresa a su pueblo natal después de una década en el extranjero. La visita a su hermano Niko para resolver una herencia se convierte en una colisión con el pasado.
Stefan Bošković, guionista, actor y coproductor, lo describe como "un thriller con humor negro y elementos de drama familiar". El reparto lo encabezan Momčilo Otašević y Marko Janketić, dos rostros familiares para cualquiera que siga el cine regional. Les acompañan Milica Janevski, Strahinja Bubanja y una larga lista de actores montenegrinos y serbios.
Lo que hace notable a The Black Trumpet no es solo la historia. Es cómo se hizo. Todo el rodaje tuvo lugar en la zona de Grahovo, utilizando localizaciones, objetos y atrezzo encontrados en los mismos lugares donde transcurre la historia. La película respira su paisaje.
El momento importa. Montenegro celebra en 2026 el 20º aniversario de su independencia, y su sector cinematográfico vive un momento dulce. El Centro de Cine de Montenegro cofinanció el proyecto junto al Centro de Cine de Serbia y la RTCG. Al mismo tiempo, el Festival Cinehill de Croacia ha nombrado a Montenegro país invitado este año, calificándolo como "la nueva estrella del cine balcánico".
Esa etiqueta podría sonar a relaciones públicas, pero los números la respaldan. Montenegro, con apenas 650.000 habitantes, está compitiendo por encima de su peso. Participa en festivales, coproduce en toda la región y lanza fondos de desarrollo como el South Adriatic Co-Development Fund, que este año ha apoyado proyectos con Italia y Albania.
Pula es el lugar adecuado para este tipo de cine. El festival, uno de los pocos que aún conserva el espíritu de la antigua Yugoslavia, atrae a un público que comparte un espacio cultural y una herencia cinematográfica común. Bošković lo expresó sin ambages: "Es difícil imaginar un lugar más hermoso para el estreno europeo y regional de nuestra película que Pula".
The Black Trumpet es una película pequeña. No tiene presupuesto de blockbuster ni distribución en treinta países. Pero tiene algo más: una confianza tranquila. La que viene de saber que no necesitas explicarte a nadie.
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